Miguel Delibes (1920-2010): Centenario de su nacimiento.

 PILAR DEL CAMPO PUERTA

Sirva este escrito como homenaje al escritor que me abrió los sentidos para la lectura y la escritura literaria, siendo una adolescente.

De manera didáctica, apuntaré que Miguel Delibes, nace en Valladolid el 17 de octubre de 1920.

Quien mejor recoge la biografía, bibliografía y premios del escritor, así como lo que otros autores escriben y opinan de él es la Fundación Miguel Delibes.  

Pero me centraré en una entrevista, que en 1985 realizó el periodista Javier Goñi y que recoge en su libro Cinco horas con Miguel DelibesEntre las confesiones que Delibes hizo a Goñi evoco las siguientes:

Que su recuerdo más remoto de infancia era el patio y las monjas de un colegio de carmelitas en Valladolid, donde se educó hasta los seis años. Que amaba la naturaleza, como su padre, quien desde muy pequeño le llevaba al monte a ver las ardillas, los pájaros, los arbustos, y le enseñó el nombre de los árboles. Que aprendió los rituales, la técnica, y la manera de no hacer daño a los animales en la caza de supervivencia. Y que ese contacto con el ambiente del campo y sus gentes le ayudó a crear una parte de su obra.

Delibes fue también dibujante; ya en el colegio hacía retratos de sus profesores. Después,  sus dibujos le abrieron las puertas del periódico El Norte de Castilla. También, hizo sus pinitos con el modelado del barro, por lo que su padre decidió matricularle en la Escuela de Artes y Oficios de Valladolid para que aprendiera el oficio, aunque no aprovechó el tiempo como debiera pues prefería salir con sus amigos.

Opinaba Delibes del arte, el talento y la sensibilidad (algo que él tenía y queda demostrado): “Creo que el arte no es más que uno, y hay quien tiene sensibilidad artística y quien no la tiene, y el que tiene se dedica a una cosa u otra no porque se lo exija esa sensibilidad, sino que muchas veces depende de una circunstancia trivial. El que tiene sensibilidad y un padre con muchos libros puede acabar escribiendo; el que tiene un padre pintor, pintando, y el que lo tiene músico, acabará componiendo o interpretando. Pero pienso, que la sensibilidad artística, aunque tenga diferentes manifestaciones, no es más que una”.

Cursó simultáneamente las carreras de Derecho y Comercio. A los 25 años Delibes ya era catedrático de Derecho Mercantil. También hizo un cursillo intensivo de tres meses en la Escuela de Periodismo en Madrid y enseguida formó parte activa del periódico El Norte de Castilla; le hicieron redactor y empezó a escribir, notas de cine, de libros, de calle; de este modo se fue alejando de la caricatura y el dibujo y se convirtió en periodista.

En los años 40 empieza su interés por la literatura. Y así, en una obsesión por la muerte “de los que me rodeaban y a los que amaba” se atreve a escribir La sombra del Ciprés es alargada. Y con esta obra, “como fui a las oposiciones de Derecho Mercantil, a ver si había suerte”, dice Delibes, fue a por el Premio Nadal y lo ganó en 1947. Ilusionado con el reconocimiento escribe Aún es de día, donde algunos críticos creyeron encontrar ciertos ecos de Galdós, pero en realidad fue un libro sin ninguna repercusión, fruto "de una etapa inexperta y vacilante” según el propio Delibes. Sin embargo, su tercera novela, El Camino (1950) es, sin duda, su primera mejor obra, y a partir de ahí sigue una larga lista,  recogida en la Fundación, también en el Instituto Cervantesimprescindibles en cualquier biblioteca pública y privada.

Para Delibes escribir suponía sufrimiento y un gran esfuerzo con encontrar el equilibrio. Decía: “Llega un momento en que escribes como un deber hacia los demás, como una necesidad de comunicación con los demás. Al principio, no, al principio escribes con la ilusión de comerte el mundo, de decir algo grande, algo importante; después llega un momento en que conviertes la escritura en un hábito y escribes como puedes llamar por teléfono o dar una conferencia. La felicidad de la escritura no llega hasta el final de la última redacción, pero hasta llegar a eso a mí al menos, me comporta auténticos sufrimientos”.

“Cuando tengo un tema para una novela, lo que me lleva más tiempo es pensar el tratamiento que debo darle al tema. Uno debe encontrar una fórmula adecuada de tal manera que lo que quiere decir quede cómodamente en ella. No es una decisión caprichosa. Lo normal es que idees la fórmula para resolver la novela después de tener el tema y a veces esa fórmula es la que te hace tropezar y te hace desesperar más que la historia en sí. Sabes lo que quieres decir, pero no sabes cómo decirlo”.

Respecto a la parte personal de este escrito cabe señalar que después de haber devorado gran parte de la obra de mi "estimado Delibes", en un Curso de verano en El Escorial tuve el placer de conocer a su sobrina Amparo Delibes, quien me puso en contacto con el escritor y así pude mantener una breve relación epistolar. Un tesoro del que muestro un ejemplo: 

Fue portada, con apoyo incluido, de la Revista literaria El árbol de las letras

Curso de verano en El Escorial:
Pilar del Campo, Rafael González (colaborador de este blog) y Amparo Delibes

Curso de verano en El Escorial: 
Pilar del Campo, Amparo Delibes y Rafael González (colaborador de este blog)

¡Gracias querido maestro!


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